Este año estamos celebrando los 50 años de Santa+Cruz Arquitectura, y lo estamos haciendo como mejor sabemos: compartiendo tiempo, experiencias e ideas con las personas que forman parte de nuestro camino. El pasado 5 de junio vivimos el segundo acto de esta celebración, con una jornada muy especial en el Centro Párraga de Murcia, un espacio al que le tenemos especial cariño: hace dos décadas participamos en su rehabilitación, en uno de nuestros primeros trabajos vinculados a la arquitectura cultural en la Región de Murcia.
Bajo el título Miradas cruzadas, nos reunimos con colegas de profesión, artistas, diseñadores y personas del mundo de la cultura para reflexionar juntos sobre el papel de la arquitectura hoy. Fue una tarde para dialogar, recordar y pensar en lo que viene, desde una mirada abierta y multidisciplinar.

El encuentro comenzó con la proyección del cortometraje RESONANCIAS, una pieza que hemos producido junto al equipo de Kinetic, y que pone en diálogo la danza y la arquitectura para contar la historia de la Casa de los Abuelos de Viña Elena, en Jumilla. Un proyecto que tuvimos la suerte de desarrollar y que recibió el Premio Regional de Arquitectura de la Región de Murcia en 2023.
La pieza, dirigida por Adrián Otero y protagonizada por las bailarinas Andrea Carrión y Celia Celdrán, nos invita a experimentar la arquitectura desde el cuerpo, el gesto y la emoción. Con música original, fotografía cuidada y una mirada sensible, RESONANCIAS nos recuerda que los espacios también cuentan historias, y que la arquitectura puede vivirse más allá de lo visual.

Después de la proyección, compartimos una mesa redonda titulada Miradas cruzadas sobre la arquitectura, con la participación de David Frutos (fotógrafo), Helia San Nicolás (arquitecta e investigadora), Jaume Blancafort (arquitecto y docente en la UPCT) y Cristina Fernández (periodista cultural). Fue un espacio muy enriquecedor en el que hablamos sobre cómo la arquitectura puede generar identidad, memoria colectiva y pertenencia. También reflexionamos sobre cómo acercarla a más públicos a través del arte, la divulgación y un lenguaje cotidiano.
“En la Región de Murcia se está haciendo muy buena arquitectura”, destacó David Frutos, subrayando el compromiso y la calidad del tejido profesional local.

Este segundo acto ha sido una nueva oportunidad para reafirmar aquello en lo que creemos: que la arquitectura puede ser una herramienta para mejorar nuestro entorno, desde lo social, lo cultural y lo medioambiental. A lo largo de estas cinco décadas hemos aprendido que diseñar edificios es solo una parte del trabajo. Lo importante es que esos espacios hablen de cómo queremos vivir, relacionarnos y cuidar lo que nos rodea.
Cerramos la jornada con un cóctel en la azotea del Centro Párraga, compartiendo impresiones con muchos amigos y colaboradores de estos años. Un espacio de reencuentro y gratitud, mientras seguimos celebrando juntos estas cinco décadas de arquitectura con propósito.
Este año está siendo una forma muy especial de mirar atrás, agradecer lo vivido y seguir proyectando hacia adelante.
